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El
filial cosechó otra derrota por la mínima
ante la visita del Espanyol a la Ciudad Deportiva, en un
encuentro decidido por detalles, maximizados con inteligencia
por el equipo catalán. El dominio blanquinegro, estéril
habida cuenta del resultado, adoleció de la lucidez
necesaria para aprovechar la expulsión de un espanyolista
tras el entretiempo, mientras que el rival sí hizo
lo propio con un penalti del que gozó a favor, y
después supo manejar el tempo del encuentro
hasta su final. Mal sabor de boca se le quedó al
valencianista, visto lo visto.
El
filial fue el total dominador territorial desde que la pelota
comenzó a rodar, buscó desbordar por bandas,
movía con criterio la pelota y ahogaba bien la salida
de su rival, pero sus centros y pases interiores no terminaban
con una posibilidad clara de peligro. La construcción
del juego, en todo caso, terminó, con el paso del
tiempo, siendo previsible ante la ordenada defensa blanquiazul,
agazapada en el primer cuarto de cancha, atenta a cualquier
despiste blanquinegro y en las pelotas divididas, donde
de la nada puede aparecer una posibilidad ofensiva.
El
partido, tras el descanso, parecía desequilibrarse
tras la expulsión de Aitor, por doble amarilla, que
provocó una falta peligrosa al borde del área,
malograda en un disparo lejano. Pero la jugada decisiva,
desgraciadamente, llegó unos instantes después
con un penalti de Carles en una pelota cruzada al área
grande, que aprovechó Canario con una ejecución
perfecta de la pena máxima, pese la buena estirada
de Salva. Óscar Fernández no quería
caer en la peligrosa espiral en el que la dinámica
del lance había entrado y buscó soluciones
en el banquillo, con el ingreso en el césped de Carles
Gil y Ximo Forner, para imprimir más velocidad a
la pelota en la búsqueda de espacios ante un rival
con uno menos. El dominio, si ya de por si era completó,
terminó convirtiéndose en abrumador.
Los
espacios blanquinegros atrás eran cada vez más
grandes y el dibujo del colectivo, con el hándicap
añadido de la precipitación, demasiado largo,
que convirtió el lance en una suerte de tumba
abierta donde se jugaba al empate o a un letal contraataque
adversario. Olcina salió por Cases para ensanchar
más el camino a portería y encontrar desborde
en la, a priori, superioridad en hombres, pero las prisas
por rematar antes de crear, la ansiedad del cronómetro
que volaba, y la colocación defensiva perica,
con una disciplina digna de elogio, impidieron sumar, al
menos, un empate en este desafortunado arranque de competición
oficial.
Ficha
técnica
Valencia
CF Mestalla 0: Salva; Arturo, Víctor, Borja
(Ximo Forner, min. 69), Lilo; Rubén, Timor (Gil,
min. 61), Carles, Cases (Olcina, min. 80); Miñano
y Olsen.
Espanyol
B 1: Dinu, Aitor, Yago, Óscar Reyes,
Didac; Juanjo Ciércoles (Molina, min. 74), Javi López,
Canario (Vega, min. 88), Pedraza; Lucas Porcar y Max (Creus,
min.62).
Goles:
0-1, Canario (p), min. 65.
Colegiado:
Sr. Surera Cuenca. Amonestó a Carles por los locales,
mientras expulsó a Aitor por doble amarilla, y mostró
cartulina a Óscar reyes, Javi López y Creus.
Incidencias:
Partido correspondiente a la octava jornada de Liga del
grupo III de segunda división B disputado en el Mini
Estadi de la Ciudad Deportiva. El presidente, Manuel Llorente,
presenció el partido, acompañado de los consejeros
Társilo Piles y Vicente Gil.
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