El
primer gol, marcado de cabeza por Baraja en el primer minuto de partido fue todo
un presagio, ya que a continuación, el Villarreal se lanzó decididamente
al ataque. Así, a los cinco minutos ya habían enviado dos balones
a la madera. Pero fallaron. Quien no lo hizo fue Villa, que con una obra de arte
(en forma de recorte brutal a Godín) fusiló a Diego López
para hacer el 2-0. El
partido no se rompió, entre otras cosas porque ya empezó roto. Prueba
de ello fueron las alternativas constantes durante los noventa minutos. Por eso
nadie pensaba que el partido iba a acabar con 2-0. El Villarreal, apoyado en Ibagaza,
que abasteció de balones a sus delanteros, creaba peligro, desbaratado
a veces por la defensa y otras por un Renan brillante. Los visitantes tenían
más el balón, pero no dominaban el partido. La prueba es que sus
ocasiones eran respondidas por el Valencia mediante rápidas y precisas
salidas al contragolpe. Había
casi tantas posibilidades de que llegara el 3-0 como el 2-1, como lo demuestra
el hecho de Renan hizo dos grandes paradas y el Valencia, por medio de Silva y
Mata, estrelló dos balones en la madera Sin
embargo, cuando ya parecía que no se movería en el marcador hasta
el segundo tiempo, un cabezazo del argentino Fabricio Fuentes en el minuto 45,
a la salida de un córner, puso el 2-1 en el marcador y abrió toda
la emoción para la segunda mitad. El
segundo tiempo se ajustó más a lo esperado del partido, ya que ambos
equipos se sosegaron y trataron de medir sus fuerzas con más prudencia,
conscientes los locales de la importancia de la ventaja en el marcador y sabedor
el Villarreal de que un tercer tanto del Valencia sería letal. El
juego se embarulló, hubo más fricciones y alguna jugada polémica,
por que el espectáculo del primer periodo dejó paso al juego más
trabado del segundo. Seguían no obstante ambos equipos intentando explotar
sus armas: la posesión el Villarreal y los contragolpes el Valencia El
choque era de una intensidad y un emoción impresionantes, pero el último
cuarto hora fue de auténtica traca, nunca mejor dicho al hablar de un duelo
valenciano. Villa perdonó el 3-1, y luego fue Cazorla quien falló
el mano ante Renan. En el minuto 76, Llorente lograba el 2-2. Parecía que
este gol dejaría tocado al Valencia, pero nada más lejos de la realidad.
Sólo dos minutos después de empate, Edu, con un impecable cabezazo,
marcaba su primer gol con la camiseta del Valencia y ponía el 3-2. Tampoco
le duró mucho la alegría al Valencia. En el minuto 83, Joaquín
cometió penalti sobre Capdevila y Rossi estableció el empate a tres
de fuerte zurdazo. La jugada fue muy protestada por los valencianistas, sobre
todo porque minutos antes, todavía con 2-1, el colegiado, en una acción
similar de Fuentes sobre Mata, no señaló nada cuando también
pareció penalti. Con
el 3-3, aunque sólo faltaban siete minutos, continuó el intercambio
de golpes, pero el marcador no se movió más.
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