Después
de vencer a Osasuna en Mestalla se pensó que esto ya estaba hecho. Pero
nada más lejos de la realidad. No hay nada decidido en ese grupo en el
que se mueven los blanquinegros. De hecho, Messi y sus colegas hicieron lo que
quisieron con el Valencia, dejando a los de Voro sin tres puntos y con el ánimo
a la altura del betún. Cinco
minutos necesitó el argentino para materializar un penalti que él
mismo provocó. Marchena le regaló un balón al habilidoso
culé y Alexis únicamente pudo pararlo con falta. El gol no cambió
en exceso el panorama, pues los de Mestalla salieron con los brazos bajados antes
de que Unidano pitara el inicio. Una aptitud impropia para aquellos que arriban
al Camp Nou con intención de no salir sonrojados.
El
Barça hizo el primero y continuó a por otro y a por otro, así
sucesivamente. Si Messi se encargó de abrir el marcador -más propio
del Conde de Godó que del estadio culé-, Xavi firmó el segundo
gracias a un fuerte disparo desde la frontal, justo después de una combinación
azulgrana en el área de Timo. Nadie pareció inmutarse en el cuadro
visitante y no tardó en llegar la puntilla. Henry fue el que mató
el partido en el primer cuarto de hora. Samuel Etoo -que se borró para
el futurible pasillo de Chamartín, al igual que Deco- le puso un balón
que el francés no desperdició. Minuto 15 y el marcador indicaba
ya 3-0.
Ni
el juego, ni la voluntad parecieron cambiar en el cuadro valencianista. Así
que los de Rijkaard se dedicaron a marear y marear a su antojo. Antes del descanso
pudieron caer varios, pero los de Barcelona no se ensañaron. Ya tenían
toda la segunda parte para ello.
Y
así fue. El paso por la caseta solo sirivió para alargar la agonía
blanquinegra. Henry, que estaba con ganas, avisó con una acción
marca de la casa. Avanzó por la izquierda, dribló hacia dentro y
sacó un zapatazo al palo largo. Timo se lució y evitó uno
de tantos. Dos minutos más tarde, el galo encontró la recompensa
con otra jugada muy similar.
Entre
el empacho goleador y el dominio local hubo un recital de cambios. Edu salió
por Baraja y Albelda formó pareja con el carioca después de tanto
tiempo. Su presencia fue imperceptible, como la del resto de los de blanco y negro
-a excepción del cancerbero, que iba todo de oscuro-. Angulo se unió
a la fiesta azulgrana, y también lo hicieron Gudjhonsen, Edmilson y Bojan. La
última perla de la Masia cerró el duelo, humilló más
si cabe a los de Mestalla y dio esa bocanaza de aire fresco que le hacía
falta a ese monólogo en forma de partido. No
hay quinto malo El '27' supo definir una excelentísima triangulación
de sus compañeros, que tocaron y tocaron de lado a lado hasta dar con el
hombre desmarcado. Pero no iba a quedar ahí la ´manita', manotazo,
o mamporro -cada cual que lo interprete como quiera, o pueda- para los de la capital
del Turia. El ariete islandés quiso regalar a Bojan el tanto definitivo,
el que acababa descabellando a un manso, mansísimo Valencia. La
goleada deja a los valencianitas con 42 puntos y a dos del inferno. Aunque cabe
recordar que, a falta de 15 días para que se decida todo, hay que recibir
a un resucitado Zaragoza, acudir al campo del descendido -que juega por su orgullo-
Levante y cerrar el curso ante la visita del dudoso europeo conjunto colchonero.
Hoy duermen en Primera, aunque esto no es como se empieza, sino como se acaba.
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