Tal
vez haya poderes ocultos en el oráculo valencianista, lo cierto es que
los de Mestalla han fulminado en cuatro días a los dos mandamás
del certamen nacional liguero realizando un juego sublime. La crisis que parecía
volver se marcha, pero no se sabe si regresará; mirando de reojo el descenso
queda a siete puntos, Europa a seis. En
la primera tanda el Valencia hizo el cuero suyo, pero en el centro del campo se
perdieron muchos balones, los merengues también. Villa y Silva encabezaron
el frente ofensivo, aunque toparon con Pepe, que tajó desde el bastión
defensivo local las aspiraciones del conjunto de Mestalla. Sneijder
puso el huy en el coliseo blanco, Ramos lo intentó desde el
extremo derecho a través de centros de plátano perdidos, Banega
gozo de interesante visión de juego, Albiol portó la batuta defensiva
ché, Guti protagonizó gratas fintas y gambetas y Mata se marcó
dos zapatazos a las nubes. En
el 28 Marchena se llevó un balonazo a la testa tras saque de falta de Guti,
entró el mulillas, nervios ante la actitud del jugador tendido
el la alfombra verde; no pudo seguir y Helguera pisó el Bernabeu de nuevo
a la contra entre aplausos. Después llegó el gol naranja: era el
minuto 33 y Silva cedió el cuero en internada a el guaje para
que éste hiciera saltar el casillero al 0-1. Dormitó
Helguera un minuto más tarde con un error de marcaje al capitán
merengue: Robinho logró un centro teledirigido para que el mismo Raúl
lograra el empate en la refriega con un remate de testa. Se quebró la aspiración
ché en tan sólo un suspiro a la espera de nuevos augurios. Cómo
dar la vuelta al partido El
partido quedó roto ante la ausencia de dominadores y dominados en los inicios
de la segunda mitad, pero en el minuto 55 Raúl aprovechó un pase
de Guti hacia el interior del área para conseguir romper la red del cancerbero
alemán y dar la vuelta al partido, fue entonces cuando los de Schuster
gozaron de los mejores aplausos de su afición. Villa
transformó en el minuto 66 el empate para el conjunto ché con pena
máxima gracias a un penalti que Canavaro había cometido sobre Silva
instantes antes; el italiano empujó al canario en el interior del área
local. Después hubo un vaivén de oportunidades para ambos contrincantes,
aunque los locales gozaron de las ocasiones más claras. Pero
fue entonces cuando los locales se toparon con el mejor arquero Hildebrand de
las últimas semanas con sus palmas y despejes; coronado guardarredes
de postín por su coro de serafines ante la impotencia de los del Bernabeu
que no lograron alzarse con el gol del triunfo. Arizmendi
puso el colofón final, el triunfo del derribagigantes de la
semana: anduvo en esprinte a cal de campo derecho entre fintas y quiebros, engañó
a Casillas en el interior del área sin apenas espacio y puso el esférico
en el interior de la portería blanca para sucumbir al graderío en
el silencio más absoluto y alzar a los de Mestalla hacia las alturas, era
el minuto 88. Los de Koeman se ubican undécimos en la Liga y jugarán
su próximo encuentro frente al Mallorca en Mestalla. |