| Poco
ofrecieron valencianistas y levantinistas
en la primera mitad del encuentro, en la que,
por no haber, no hubo tan siquiera ambiente
de derbi. Los problemas extradeportivos de
ambos equipos se dejaron sentir en una grada
fría, sin apenas seguidores del equipo
visitante y sin que ninguno de los dos conjuntos
se adueñara expresamente del partido.
La
iniciativa, en cualquier caso, correspondió
al Valencia, un equipo algo más ofensivo
que su rival y obligado a marcar el ritmo
del juego. Lo consiguió en algunos
momentos gracias al esfuerzo de unos jugadores
entregados, algo más acertados que
en partidos anteriores, pero a los que todavía
les falta recuperación anímica.
El Levante no se escondió. Salió
a jugar su partido, sin desatender su defensa
y sin arriesgar más de lo necesario,
pero también sin dar la sensación
de ser el colista de la categoría
y de contar sus desplazamientos por derrotas.
Es
cierto que las penetraciones de Joaquín
por la derecha crearon peligro y que una
acción de Vicente, por la izquierda,
pudo acabar en gol en un remate de Helguera,
pero en caso alguno el dominio local fue
asfixiante. Fue una primera parte sin claras
ocasiones de gol y que obligó al
espectador a esperar a la prolongación
para ver la acción de mayor mérito
del periodo inicial cuando, tras un gran
remate de cabeza de Alvaro, el meta Hildebrand
sacó el balón con mucho acierto
cuando estaba a punto de colarse junto al
poste.
Dominio
valencianista
El
Valencia incrementó su dominio tras
el descanso, con la entrada de Edu por Sunny,
y las aproximaciones de los jugadores locales
a la meta de Kujovic, que jugaba sus primeros
minutos en la Liga española, empezaron
a ser más frecuentes. Sin embargo,
en los momentos más ofensivos del
Valencia tuvo Geijo la oportunidad de marcar
el 0-1 (m.63), pero nuevamente Hildebrand
desbarató la ocasión visitante.
El
encuentro entró en su cuarto de hora
final con un dominio absoluto del Valencia,
que tuvo en una falta lanzada por Joaquín
y desviada por Kujovic una buena opción
de gol, tras un cambio sustancial en su
planteamiento, ya que la entrada de Zigic
supuso la búsqueda de balones aéreos
como principal argumento ofensivo. La salida
de Villa, que pidió el cambió,
mermó al Valencia, al tiempo que
el Levante se asentó y no renunció
a salir al contragolpe.
En
el minuto 84, una entrada de Zigic a Serrano
le valió la expulsión con
roja directa, lo que dejó al Valencia
casi sin opciones de ganar y dio al Levante
el primer punto como visitante de la actual
temporada.
El
público apoyó constantemente
al Valencia y sólo cuando acabó
el encuentro afloraron los pañuelos
y los gritos de "fuera, fuera"
en las gradas del viejo Mestalla.
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