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Si hay una competición que se le
dé bien a Nikola Zigic, esa parece
ser la Copa del Rey. El ariete del este
ha firmado ya cuatro dianas entre semana.
Sacó las castañas en Irún.
Finiquitó a los vascos en Mestalla
y puso pie y medio de los de Koeman en el
reencuentro ante los colchoneros. Hasta
ahora, únicamente el espigado goleador
y el Pisha -otros cuatro- habían
sido los únicos en hacer goles en
el torneo copero. Ante la visita de los
de Heliópolis, otro más se
sumó a la lista. Vicente ya ha vuelto,
pero esta vez de verdad, como antes. Aquel
rápido bailarín zurdo ya está
listo para plantar cara a quien sea.
Vicente
comenzó a entrar en calor desde el
inicio, y conforme avanzaba el reloj, así
lo hacían sus intervenciones. Estuvo
dinámico, activo en el juego, raudo
en sus acciones y certero en la meta. Gracias
a la labor de estos dos futbolistas, unida
al trabajo del colectivo, Mestalla podrá
vengarse de los de Aguirre en breve.
Los
primeros compases fueron para los locales,
que al igual que en Sevilla, hicieron una
declaración de intenciones desde
el primer minuto. El Valencia se movía
y el cuero lo hacía más rápido
aún. La zaga blanquinegra jugaba
raso y al pie, sin precipitarse y con criterio.
En cambio, los visitantes esperaban recuperar
rápido para ceder a Xisco entre líneas
o a José Mari en sus caídas
a los costados. Ambos, los mejores de Chaparro.
El
gol local llegó pronto. Un balón
a la espalda de la defensa fue la excusa
perfecta para que Zigic dijera 'aquí
estoy yo'. Los más de dos metros
del serbio desvían la atención
de muchos hacia sus verdaderas cualidades.
Y las sacó a relucir. Rápido,
listo y preciso, el internacional por Serbia
cabeceó a la red ante la inestimable
colaboración de Casto, que pudo hacer
algo más en esa salida en falso.
El
tanto en contra zarandeó a los béticos,
que se volcaron hacia arriba. Pero se vieron
son la falta de pegada más de una
vez. Asustaron a Hildebrand, más
por pisar el área que por lanzar
entre palos, y Mestalla deseó el
pitido del descanso antes de la hora.
Cuando
el esférico volvió a dar vueltas,
el ritmo decayó, sobre todo de parte
blanquinegra. Chaparro movió el banco
y sacó a Capi y Damiá.
Hubo
unos minutos de incertidumbre valencianista,
que se agrandó tras la marcha de
Banega. El argentino estuvo discreto, pero
al final se le echó en falta en la
medular. Entre tanto, cuando el juego se
desarrollaba por la izquierda Vicente seguía
demostrando que ya dejó atrás
el calvario. Hasta que en el minuto 68'
y gracias a un genial pase al hueco de Silva,
el de Benicalap recibía en banda,
pentraba haci Casto y lo fusilaba cruzado
y abajo. Justo cuando más hacía
falta llegó la puntilla.
A
pesar de ello, los del Ruiz de Lopera siguieron
intentándolo, pero con más
ganas y orgullo que fútbol y juego.
Así, centro desde la banda de Xisco
acabó con Juanito en el aire y el
cuero en la red de Timo a falta de un cuarto
de hora. Tiempo que administraron bien los
de Koeman para aguantar el resultado.
Con este triunfo, las esperanzas valencianistas
de la temporada siguen depositadas en la
Copa del Rey, aunque aún hay muchos
escollos que salvar. El primero, una revancha.
El cada vez menos 'pupas' no lo pondrá
fácil a pesar de sufrir más
de lo debido en Pucela para llegar hasta
aquí.
Pero
antes, derbi valenciano ante un Submarino
que aún sigue vivo en todas las competiciones.
Aunque de momento, Vicente y Zigic se van
de Copas. Merecido lo tienen.
Además
del punta del este, otro de los que ha demostrado
que ya ha vuelto por sus fueros es Vicente.
de los de Chaparro. Juanito recortó
distancias.
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