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El
Valencia demostró que es una alternativa sólida para
luchar por torneo doméstico y, en una prueba de fuego como
la de Barcelona, que servía para calibrar a los de Mestalla
y sus posibilidades reales, el punto logrado fue una magnífica
noticia.
El
Valencia realizó un primer tiempo impecable. Magnífica.
El equipo de Quique no sólo redujo al Barça -el once
más ofensivo de Europa- a su mínima expresión,
porque no tuvo ni una clara ocasión de gol en este período,
sino que además le hizo mucho daño tanto cuando elaboró
su fútbol de ataque -gol de Villa tras una perfecta combinación
con Edu y Miguel-, como cuando explotó su contragolpe -balón
de Villa al poste-.
El
punto de partida del Valencia fue el equilibrio. Quique presentó
un equipo, en el sentido literal del término, con un sensacional
posicionamiento táctico en el campo que controló el
partido como y cuando quiso. En defensa, se logró cerrarle
todos los espacios al rival; en el centro del campo se realizó
una intensa presión a base de continuas ayudas y solidaridad
con el compañero -Joaquín incluido- que no dejó
al Barça maniobrar tranquilo ni sentirse cómodo, mientras
que en el ataque se logró darle una rápida salida
al balón hacia las zonas de peligro de un contrario que sufría
demasiado -Puyol y Márquez- para solventar con muchos apuros
la papeleta.
Aunque
la victoria del Valencia fue el triunfo del colectivo, gran parte
del secreto radicó en su columna vertebral. Cañizares
evidenció seguridad en la única ocasión en
la que tuvo que intervenir -un disparo de falta de Ronaldinho-;
Ayala impuso su jerarquía en la defensa ante futbolistas
de la talla de Eto´o, Ronaldinho o Messi que tuvieron que
intercambiar, frustrados, sus posiciones porque nunca encontraron
ni el modo ni la manera; Albelda no fue sino la viva imagen del
sacrificio y del auxilio al compañero, bastándose
para sesgar cada intento de organizar jugada de Xavi o Deco, y Villa
demostró que es el auténtico verdugo del Barça,
puesto que cada vez que se mide ante los azulgrana asume la responsabilidad
de ejecutarlo.
Pero
pese a la impecable primera mitad que realizó el Valencia,
el partido no estaba ni mucho menos ganado. Primero, porque el Barça
dispone de jugadores con la calidad suficiente como para darle la
vuelta al partido en una acción individual -o al aprovecharse
de cualquier fallo por falta de e concentración- , y segundo
porque su entrenador, Rijkaard, tenía que mover el banquillo
en el descanso y era difícil que la cosa pudiera ir a peor.
Esa sustitución de Edmilson por Iniesta, el brasileño
le sobraba puesto que siempre naufragó en zona de nadie mientras
Vicente o Joaquín siempre llegaban antes cada vez que cayeron
hacia el centro, fue un bálsamo para el Barça.
De
más a menos
En
el arranque del segundo tiempo el partido cambió por completo.
Los azulgrana se reencontraron con la pelota, tuvieron más
tiempo, más opciones de jugarla y más apoyos en el
centro del campo, y comenzaron a llegar con ventaja al área
de Cañizares hasta que el recién incorporado Iniesta
igualó el partido. Fue a partir del tanto del Barça
cuando el Valencia comenzó a pasar sus primeros apuros. El
lógico bajón físico, el desgaste del primer
tiempo fue tremendo, y por consiguiente la ausencia de una presión
agobiante, hizo crecer un poquito al Barça hasta motivar
que el valencia replegara sus filas y su posición en el campo,
comenzó a meterse cada vez más atrás, hasta
confiar su suerte en ese recurso que maneja como nadie y que es
el contragolpe.
En ese momento, Quique ya había retirado a Villa -con quien
se le vio un tanto enfadado-, para dar entrada a Angulo buscando
mayor trabajo y presión a la salida del balón del
contrario. Sin posesión del balón, ni ocasiones de
gol, el Valencia tenía muy complicado ganar el partido. Por
ello, y ya que lograr el segundo tanto se antojaba más que
complicado porque no se lograba la más mínima aproximación
con peligro sobre el área de Valdés, la apuesta no
fue otra que lograr un valioso punto ante un rival que se lanzó
al ataque con todo sin lograr volver a batir a Cañizares.
FC
Barcelona 1: Víctor Valdés, Márquez, Puyol,
Xavi, Etoo, Ronaldinho, Zambrotta, Van Bronckhorst, Edmilson
(Iniesta, min. 46), Messi (Saviola, min. 84) y Deco.
Valencia
CF 1: Cañizares, Miguel, Ayala, Albelda (Hugo Viana, min.
88), Villa (Angulo, min. 77), Joaquín, Vicente, Albiol (David
Navarro, min. 74), Silva, Edu y Moretti.
Goles:
0-1 Min. 16 Villa 1-1 Min. 48 Iniesta.
Árbitro:
Daudén Ibáñez (C. Aragonés) Amonestó
a Márquez, por el FC Barcelona, y a Albelda, Moretti y Joaquín,
por el Valencia CF.
Incidencias:
4ª jornada de Liga en Primera División. Camp Nou (96.000
espectadores).
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